25-aos-de-nostalgias

Llega un momento en la vida de todos en que se hace una retrospectiva, un “volver atrás” en el tiempo para revisar lo que se ha hecho y valorar de alguna manera sus resultados o efectos visibles, en el momento presente. 25 años atrás fue la ultima vez que conducí mi ultima moto, en cierta medida un momento que marca a quienes amamos estas maquinas tan asociadas a la aventura o la libertad individual.

Siempre se habla de la brisa o el viento en el rostro, la soledad de los paisajes o de la conjunción hombre maquina que se crea en esta unión. Pero hay algo mas allá de eso real y tangible, es la poesía que nos comunica con el entorno esa intrínseca comunicación con cada átomo, es el dialogo callado que nace de la ósmosis provocada entre una personalidad y todo el conjunto de sensaciones que a ratos nos proyectan mas allá de la mera maquina para así crear esta “relación romántica”. 25 años no es poco tiempo, representa la tercera parte de una vida promedio, mas o menos. El primer amor fue una Yamaha 125 enduro que pertenecía a un hermano mayor y la cual me “tomaba la libertad” de usarla cada vez que el no estaba en casa. Corriendo por la costanera de mi viejo y buen pueblito “Porvenir”, y al tratar de dar una vuelta en U la maquina cae sobre mi costado izquierdo… 2 horas mas tarde una pareja de amigos que pasaba me sacan de debajo de la moto y me llevan al hospital, lugar donde me enyesan el tobillo por un periodo de 20 días. La segunda y mas duradera “relación de amor” fue con una “Yamaha 250 cross” en ese momento una maquina grandota y poderosa, mezcla de partes de otras, tenia un neumático trasero que no era original cross si no que pertenecía a una de paseo de la misma cilindrada y marca, razón por la cual ,supongo, funciono en cuanto a eje y cadena. Esta amiga me acompaño por casi 4 años llevándome por las calles de Punta arenas y áreas rurales fuera de ella. Al final murió de vieja y termino en un patio, victima de la herrumbre y los elementos.

Pero volvamos al inicio de esta historia y tratemos de responder la pregunta o tema inicial. En retrospectiva, que puedo deducir de mi pasada relación con las motos? La relación que durante aquellos años mantuve con estas recordadas amigas, fue un hecho marcador, pero no por las amigas mismas si no por que hoy después de 25 años puedo reconocer en mis genes mi capacidad para apreciarlas, disfrutarlas, y seguir soñando con ellas.

Motoqueros todos, mantengan a sus amantes rugiendo, siempre. 


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