miprimeraexperienciacomomochila

Ser mochila que es?… ser mochila lo es TODO… comenzar a una edad madura en el mundo de las Dos Ruedas… mmmmm, es una experiencia única, es renacer, es volver a vivir, es volver a soñar, a disfrutar a concho cada minuto, cada segundo de nuestra vida, es un éxtasis sin limites, un orgasmo sin fin…..

Acababa de cumplir un poco mas de medio siglo, me invitaron y un poco asustada dije que si… no tenia la ropa ni el casco adecuado… mis amigos en un abrir y cerrar de ojos, me vistieron, con lo que encontraron, parecía espantapájaros, el pantalón, casi se me salía por arriba y la chaqueta casi me llegaba a los tobillos, jajajaj ni que hablar del casco…al probármelo me quedaba un pokito apretado, así que casi me quedo sin muelas… toda mi femineidad en ese rato paso a la historia…

Nunca he sido una mujer previsora, no se porque ese día me levante temprano, fui al supermercado y compre un litro de leche con chocolate, pan y cecinas.. me prestaron un termo, calenté la leche, la guarde en la mochila y me senté a esperar…. si mal no recuerdo, ese día hasta fume….¡¡¡¡ estaba muy nerviosa!!!.  Mi padre tenia una moto, una Vespa, en ella me llevaba al colegio cuando era niña, mas menos entre los 7 y 10 años si mal no recuerdo, ósea hacia muchos años que no me subía a una moto….

Mi amigo llego a buscarme pasado el mediodía, tipo 13 horas… y bueno… ya no había nada mas que hacer, allí estaba el, alto, delgado, moreno, buen mozo, de pelo largo, con su hermosa moto… ambos esperando por mi…la verdad, me sentía un poco ridícula con aquella ropa, tan poco femenina y tan grande, me costaba hasta caminar, apenas un paso podía dar, ni que estuviera en la Luna, pero fue increíble como él, ni siquiera se fijo en lo que llevaba puesto, alegremente camino hacia mi, solo me saludo y entre sus brazos por un instante me cobijo, luego me aparto suavemente, me dio un pequeño remezón, tomándome por mis hombros y me pregunto si estaba lista y lo suficientemente abrigada para que no pasara frío.. solo atine a asentir con mi cabeza, tal niña asustada.   Enseguida miró que llevaba de equipaje, gracias a dios y siguiendo las instrucciones que me habían dado la noche anterior, llevaba mas que lo justo y necesario,…. yo y mi mochila que no se aparta de mis aventuras.   La verdad es que nunca he sido de maletas y un montón de bolsos, siempre me ha molestado llevar cosas que no necesito y aunque me esmero en que así sea, siempre llevo algo de mas. Acomodo mi pequeña mochila en su portamaletas y cuando ya estaba todo listo, me recordó  que si sentía muy fuerte el viento, me resguardara con su cuerpo y si tenia frío en mis manos, las introdujera en su chaqueta…la noche anterior, con la ropa adecuada habíamos hecho la prueba del abrazo y lograba rodearle por completo, ahora lo miraba y parecíamos ambos unos extraterrestres, jajajaja, la verdad es que nos conocíamos hacia muy poco tiempo y me sentía un poco intimidada al enfrentar tamaña aventura con una persona que apenas conocía, pero lo habían recomendado como un gran hombre, serio y muy responsable a la hora de conducir su moto.

Y no se equivocaron, había un poco de viento cuando emprendimos el viaje.. la verdad es que seguía muy nerviosa y subirme a la moto no me resulto nada de fácil inicialmente, aun no salíamos de la ciudad y ya estaba que me bajaba en un disco pare jajajaja… ya cuando salimos a la carretera, no era precisamente un suave viento lo que me daba en el rostro… era un tremendo ventarrón el que me azotaba completa y el frío me traspasaba hasta los huesos, trataba de introducir mis manos en la chaqueta y ohhhhhh el fuerte viento no me dejaba, me jalaba ambas manos hacia atrás y el romanticismo también se fue a la mierrrrda, porque tampoco lo podía abrazar. Corría el mes de Septiembre en el lado sur de la Patagonia Argentina….el casco mas encima, que en las pruebas me apretaba fuertemente el rostro, ahora como que me quedaba un poco grande por lo que hasta por  el visor, sentía que se entraba el viento, haciendo que me resultara muy incomodo hasta el mirar, de hecho tenia que llevar mis ojitos cerrados casi todo el tiempo…. que estaba haciendo?, donde me fui a meter?… en realidad el viento se colaba por todas partes, toda la ropa que llevaba encima no me servia para nadaaaaa!!!!…temía moverme siquiera un poco por temor a desestabilizar la moto.  iba tan agarrada, como una garrapata y tan estresada a mas no poder. A ratos me erguía suavemente para ver a que velocidad íbamos….. me aterrorizaba a cada minuto…. rodábamos casi a 150 kilómetros por hora… huyyyy no lo podía creer…

Mi compañero, al cabo de un rato debe haber percibido mi estado, como podía  comenzó a darme pequeños apretones en mi mano, los que apenas percibía por los grandes guantes que llevaba encima jajajaja.. trataba de responderle de  igual manera, no se si logro percibirme, pero él,  cada ciertos tramos, trataba de  agarrar si no eran mis manos, eran mis rodillas, mis muslos.   Fui sintiendo poco a poco su preocupación y lentamente me fui relajando… nadie me había subido a la fuerza a la moto… tenia que apechugar y empece a compenetrarme con él, con su moto,…. con ellos.    El lenguaje corporal comenzó a surtir sus efectos en mi, sus caricias me empezaron a hablar, me decían “como vas” y yo empece casi intuitivamente a responderle de igual manera ” Voy bien” y a ratos ya no era él, el que preguntaba, era yo,  con mis manos, mis abrazos le preguntaba… ” Como vas ” y ellos me respondían como podían ” Vamos bien”   y cuando ya me relaje… todo cambio.

Comencé a sentirme en cada kilometro recorrido mas tranquila, mas cómoda, mas relajada, mas segura, mas confiada, inmensamente feliz, nunca había confiado tanto en una persona, como lo estaba haciendo en ese momento, la aventura extrema no impidió que mi raciocinio dejara de pensar y nunca deje de estar consiente de que en ese momento le puse mi vida a mi compañero en sus manos y la confianza era tan grande, como jamas pude algún día llegar a imaginar.   El viento seguía igual de fuerte, pero ya no lo sentía, mis ojos comenzaron a mirar, a ver, deje de sentir frío,  alentaba a mi piloto a acelerar mas, hasta el punto que hasta mi sonrisa se desdibujaba, si antes luchaba con el viento, por tratar de agarrarme a mi piloto, ahora lo desafiaba, jugaba con el con mis manos, con mis brazos y hasta con mis piernas las que habría a propósito solo por llevarle la contraria y sin darme cuenta comencé suavemente a abrazar y apretar mis piernas contra mi compañero y su moto, dentro de mi, lo único que quería era que supieran… ambos,….. que lo estaba pasando bien, que lo estaba disfrutando y mucho.

Ahhh!!!! y el chocolate caliente…. uffff que delicia parar en medio de la misma nada y calentar nuestra guatita…es el chocolate caliente mas rico que he tomado en toda mi vida.

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