Carlos Martinez de nacimiento, para los más cercanos conocido como Shimbe, y en el mundo de las 2 ruedas como Cabra Montesa (por la afición a las motos enduro y a rodar por campo traviesa), ingresando en el mundo de las 2 ruedas a la temprana edad de los 14 años, corría el año 2003 y como una motivación académica, su hoy en día difunto tío, le ofreció regalarle una moto si sus notas mejoraban a lo que este accedió sin mediar consecuencias. La promesa fue cumplida, las notas mejoraron y ya acercándose el fin del año 2003 en una veraniega tarde austral se acercó su tío, montando una hermosa e imponente Yamaha GT 80cc, venga, es que la sorpresa no puede ser mayor, una moto a los 14 años es como vivir un consiente onírico, es la segunda independencia de vida, la primera ocurre dentro de la infancia, cuando obtienes tu primera bicicleta, y este fiel compañero de 2 ruedas se transforma en tu primer medio de escape e independencia hacia lo desconocido, hacia distancias a las cuales antes no habías explorado, el primer y real sentimiento de libertad… sin siquiera ostentar los más básicos conocimientos en mecánica comenzó a explorar por cuenta propia, como se hacía antes, los conocimientos básicos en mecánica para la mantención de esta, claro está que un pre-adolescente13626623_1748144155405471_6966028848489451047_n de 14 años no posee los medios para pagar por las reparaciones de su dispositivo de felicidad máxima, es así como conoció a más gente de las 2 ruedas, un fiel amigo solo un año menor que el que era su apoyo principal a la hora de las reparaciones, por sus conocimientos en mecánica, y los otros conocidos, gente con años ya de experiencia en el mundo de las motos, que llenaban de consejos al pre-adolescente, su afán por llegar a sacar el mayor rendimiento de su Yamaha lo llevo inclusive unos meses después a desarmar el motor para hacer el mismo con la ayuda de su entrañable amigo el cambio de pistón y anillos, cosa que no termino del todo bien, ya que para terminar de armar el motor necesitaron pedir ayuda de un adulto con experiencia en el tema, finalmente “La pequeña bestia” estaba lista para volver a “comer cerros”, variados circuitos (cuando estaban cerrados al público, sin eventos) vieron hacer de las suyas a “La pequeña bestia”, barrio industrial, ex chipera, barrio hortícola entre otros, también variadas rutas no especificadas de tierra, y como no, la siempre bien valorada “Araña”, fue una excelente compañera “Come cerros” que acompaño a su joven dueño por un periodo de casi 2 años, luego paso un tiempo hasta llegar a una noble Honda NX 250cc una maquina descomunal comparada a otras de cilindradas menores, la Honda ya conoció a un piloto más tranquilo, no tan “mata motores” un piloto más cuidadoso que aprendió a disfrutar de mejor manera los dispositivos de felicidad máxima, pero siempre siguiendo la misma tónica del enduro, los viajes largos no era el objetivo de este, unos cuantos viajes cortos por carretera era la mayor cantidad de asfalto que había comido su máquina, su fuerte y su pasión yacía en el barro… Pasaron algunos años en que nuestro piloto no ostento maquina alguna, solo uno que otro fin de semana un conocido por ahí lo pasaba a buscar en moto, hasta que llego el día que nuestro ya veinteañero amigo trabajando en el Parque Nacional Torres del Paine vio pasar una caravana de motos que se disponían a disfrutar de tal maravilloso monumento natural, y fue en ese momento en el que él se decidió firmemente a volver a tener moto, volver al mundo de las 2 ruedas a esa pasión innegable, pasaron cerca de 3 meses hasta que ya con dinero en mano era hora de elegir que dispositivo de felicidad máxima seria el que llenara sus expectativas, y es que la decisión era difícil, ya que una moto “Street” tienen un rendimiento que enamora a cualquiera, una “Custom” una belleza inigualable y una “R” la potencia con la que todos soñamos, pero no, la pasión al barro es más fuerte, así que la decisión fue optar por una Enduro, pero una homologada para también poder rodar por la ciudad y entre Yamaha XTZ 125, Honda XR150L y Euromot GXT 200, la ganadora fue esta última, claro está que de una marca menos conocidas que las otras 2 tradicionales, pero con una cilindrada mayor, como para empezar a volver con todo al mundo de las 2 ruedas, fue así como comenzó a juntarse con distintas personas que ostentaban motos, y valla sí que formaron un pequeño grupo en el cual primaba lo dispar, ya que habían enduros, customs racings y streets, todos los estilos imaginables para hacer de ellos un “Grupo Atípico” como se hacían llamar, así nació “Pumas Australes”, más adelante comenzaron a juntarse con el MG. Vientos Nómadas y fue así como nació una hermandad entre estas 2 agrupaciones, ya que se dieron cuenta que buscaban un mismo fin, el conocer más gente que se apasione por el mundo de las 2 ruedas, pero que sientan una pasión real, que sean apegados a sus máquinas, que no las tengan como vehículos secundarios, si no que más bien la utilicen todo el año, ya sea como sea que este el tiempo que se denote el amor hacia tu “fierro” que sea parte de ti, que le demuestres tu cariño haciéndole tú las reparaciones, no entregándola a manos ajenas y por supuesto el también pasarlo bien, sin distinción de edades, estilos, ni cilindrada, lo único que los pega a esta pasión es un motor, y a ellos los pega al piso 2 ruedas, un grupo de motociclistas bastante peculiar que con distintos tipos de máquinas ruedan por la región de Magallanes emprendiendo una larga fila de 2 ruedas ya sea hacia el lado sur para rodar al hito cero o fuerte Bulnes, o ya sea a ruta 9 norte, buscando liberar las tensiones del diario vivir. Carlos Martinez G. Presidente del grupo atípico de motociclistas Pumas Australes y Secretario del MG Vientos Nómadas, Punta Arenas Chile.

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