los pintorescos

Gente que mal interpreta.  

Hablé de mis razones por las que viajaba solo, y saltaron enojados, los que viajan en grupo. Los nombré?

Hablé de los viajeros que pretenden viajar gratis, y saltó otro par. No hace falta explicar…

Hablé de una frase que me molestaba, y antepuse:   “aparece un boludo a joderte la fiesta…”

Para mi sorpresa, algunos se dieron vuelta  solos.  Si cada vez que diga “boludo” alguien se dará vuelta… no es problema mío, no?

Hasta me ha saltado algún culturoso con palabritas difíciles haciendo una defensa de la moto “chica”.

Elevado nivel de crítica pero ni siquiera logró comprender de qué trataba la nota. Jamás le resté merito a ningún motoviajero.

Asi que, como decían las madres de antes:

-Si querés llorar, llora por algo-

Y te hacían la cabeza giratoria.

¿Moto-Encuentros?… No. No tengo ropa…

Es como cuando me invitan a un casamiento y te deslizan un… “es de saco y corbata”.

No hay problema, te veo otro día. Decime que no vaya y listo. Jamás tuve saco, y menos, corbata.

¿Qué queres?… ¿Tendría que comprarme un traje porque a vos se te ocurrió casarte?

Pasa cuando quieras. Ya sabés dónde vivo.

Con los Moto-Encuentros me pasa lo mismo. No tengo ropa…

Primero voy a hacer una salvedad para evitar nuevas malas interpretaciones:

No tengo absolutamente nada contra los Moto-Encuentros. Me parece genial que se reúnan, se coman un asado, chupen y se caguen de risa. Para eso nos juntamos con amigos y conocidos. En cualquier país, cualquier provincia, y en cualquier pueblo.

Segundo, soy veterano. Hace rato pasé los 50 y voy  a hablar de nosotros, los veteranos.

Los más jóvenes, tengan la amabilidad de abstenerse de putearme, porque no los estoy teniendo en cuenta.

No se suban al tren. Una cosa es un pibe haciéndose el raro, y otra muy distinta, un viejo haciendo el ridículo.

Y si de todos modos “les pica”, se rascan y traten de que no les pase de grandes.

Chiquita mi mirada, desde una crianza sencilla… pisando bosta de vaca y jineteando corderos. 

Escuchaba cada tanto, en radio de madera, aquella estrofa de Don Atahualpa:

“Vivo una vida sencilla,

como es la del pobre pión:

madrugón tras madrugón,

con lluvia, escarcha o pampero,

a veces, me duelen fiero,

los hígados y el riñón.”

Desde esa mirada sencilla, no alcanzo a entender por qué, en los Moto-Encuentros, hay personas mayores que  actúan tan raro?

¿Cuál es el sentido de disfrazarse? Es un requisito?

Con todo respeto y ansias de comprender.  ¿Alguien puede contarme, por qué se disfrazan? O para qué?!

Cueros, pañuelos con banderas extranjeras, más cueros… chapas… muñequeras, cintos con hebillas de piratas… cadenas colgando hasta de los bolsillos.  

Pelos largos con colita los que se salvaron de la calvicie y grandes barbas los pelados.

Un tema los pelos…  Se ponen vagos. Ya no llegan hasta la cabeza y se quedan en las orejas, la espalda…

El Lunes, siguiente, van así vestidos a sus trabajos?

Yo nunca veo gente así caminando por la calle. Es un disfraz, entonces, no?

Las motos “personalizadas”…. Extrañísimas.  Cueros de bichos, cuernos, calaveras, pintadas o reales, algún cuchillo adosado al chasis…. Qué símbolizan?… Serían los animalitos que atropellaste en la ruta?

Y les chupaste la sangre aún tibia?  Rambo!, Sos mi ídolo!  Pero que no se enteren los de Greenpeace.

Sentite grosso. A tu moto, la miran todos. Tu moto es la más rara de todas!  Y la más horrible, también. Doble mención deberían darte.

Luego se ven otros que ponen cara de culo para parecer rudos.   Tal vez sean rudos de verdad, no sé.

Te miran y te corre un escalofrío en la espalda como cuando se te viene un perro rabioso encima.

Y no les sostengas la mirada porque más feo, te van a mirar aún.

Te tiembla la pera…  Malísimos!

Pero, les miro la canas, a algunos inmensas panzas…  Rudos, de dónde?… Si después de los 50 no aguantamos ni un sopapo. Y si erramos la primer piña, estamos al horno, porque no nos queda fuerza ni para tirar la segunda. No jodamos. No vendan humo. ¿O vienen de competir en algún “Iron-Man”?

Por qué creen  que para disfrutar de la moto, hay que poner cara de malo?

Quién les vendió que el motociclista tiene que ser malo?

Andar en moto es felicidad, hermano!. ¿Qué película te comiste?

“Harley Davidson and Marlboro Man”, “Renegade”?…

Y luego ellas, claro… las “chicas”. Algunas, compañeras del rudo caballero, y otras, montando su propia moto.

Señora,… amiga,… veterana,… Diosa…  Estoy seguro que lo tuvo mejor que Jennifer López a los 30… Su autoestima la delata.

Pero,  pasaron más de dos décadas de aquellos años de esplendor.

Debe  saber que ya no da ese culo, para un short. Pruebe con un jean, señora… 

Si, ya sé… me vas a decir que eso es tener “personalidad”.

Supongamos, que si… Mientras no me lo diga un psicólogo, para mi seguirá siendo algo bizarro.

“Personajes”,…  no se enojen ni se pongan mal.

Lo preferiré siempre a ustedes, y a sus motos pintorescas, que dan color a un Encuentro, antes que a un boludo tirando “cortes” a las seis de la mañana,  o a otra “basura” vendiendo drogas o armando una “carpita del amor”.

Cerrando esta nota, quiero agradecer a la dirección de este Diario Motos Sin Fronteras por el espacio que me brindó para compartir relatos de viajes.

Los que hayan seguido mis notas, sabrán que lo que menos hice fue relatar algún viaje.

Preferí verter una opinión sobre algunos temas desde una mirada muy personal.

Hablar de aquellas cosas que muchos pensamos, o hablamos entre amigos, pero preferimos callar en público por no ser “políticamente” correctas.

Jamás tuve ninguna edición de mis escritos, ni sugerencia para “ablandar” mis críticas u observaciones.

Hasta me permitieron escribir mis malas palabras.

Relatos de viajes hay millones y muy bien escritos y relatados. Aventureros algunos, románticos otros (amor con la moto?), y muy boludos, demasiados.

Ni me siento aventurero, ni me enamoro de nada, y encima tengo un miedo terrible de hacer un relato aburrido.

Tampoco tengo la instrucción literaria suficiente, como para hacer algo que se parezca a una excelente narración.

De todos modos y por cumplir mi palabra, voy a intentar alguno, aunque con poca expectativa.

Leí cada uno de los comentarios. Los buenos, los críticos, y hasta alguno de mi madre  (79) que me pegó fuerte. La vieja se enojó porque alguno me puteaba y no se contuvo. Como toda buena madre, saltó a defender al hijo.

Gracias a todos. A los que leyeron, a los que opinaron, y especialmente a Motos sin Fronteras que poco a poco va creciendo y siendo reconocido en más países.

A partir de estas notas, he recibido solicitudes de amistad, de México, Costa Rica, Colombia, Chile, Perú, Argentina y hasta España.

Saludos a todos.

Nota: A continuación dejaremos los enlaces a todas las notas anteriores.

“El Cura” y porque le gusta viajar solo,

 Sea bueno, pero no… se deje atrapar.

Ellas…¡¡¡Las Diosas!!!,

El Consejo de la Abuela,

Nadie es Cualquiera.

 

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